¿Qué es la red de redes?

Un mundo que hemos renunciado a entender. Seres humanos con tiempos y espacios propios. Imágenes perdidas en un cajón de escritorio. Fotografías encarceladas en un rollo de película que no revelamos nunca. Palabras cuyo aroma se desvaneció con la bohemia que las produjo. Ideas que no hubo tiempo de compartir. Personajes de un cuento que no pudimos terminar. Gritos que nadie escuchó. Deseos ahogados en la soledad y la culpa. Espacios vitales que nos quitaron o nunca tuvimos.

Todo eso y más parece ser la Red.

Las nuevas tecnologías y los nuevos espacios parecen devolver a las masas el acceso a los medios de comunicación y de expresión de largo alcance. Con relativamente pocos recursos (el equipo de un amigo, pariente o del trabajo) es posible dar a conocer por medio de la Red una gran cantidad de información.

Publicar una revista; dar a conocer un texto; crear una galería; poner al aire una estación de radio; tener tu propio programa de televisión; mantener contacto con distintos grupos, amigos o familiares; integrarte o solidarizarte con la lucha, idea, pensamiento o gusto de tu preferencia; saber que no estás solo; informarte; etcétera, etcétera…

Bienvenido. Estás en la Red.

El siglo 24 horas

Globalización significa que el nuevo siglo está abierto las veinticuatro horas. Desafortunadamente, no está abierto para todos.

El mendigo que se creía dios

Un día un mendigo se levantó y le dijo a los demás mendigos: “Yo soy el Elegido”. Inmediatamente los otros le gritaron: “Danos de comer”. Molesto, el mendigo se sentó y murmuró: “Yo no los he creado”, y guardó silencio.

La memoria y el reloj de arena

La memoria es la tenue melodía que queda cuando logramos callar el incontenible ruido de los olvidos; es residuo dejado por la amnesia antes de partir; es conservar el orden de una habitación casi vacía; es la ordenación de la ausencia; es la acción desesperada de una ampolleta rota de cristal por contener, detener, y no perder su arena (por contener, detener, y no perder su sustancia).

La gran peste

La humanidad casi se ha extinguido. La Gran Peste ha aparecido para cumplir las profecías. Dentro de una fortaleza amurallada, un grupo de sobrevivientes viven los últimos días de su existencia sobre la Tierra. De repente, alguien llama a la puerta de la fortaleza: una mujer en el exterior pide entrar. “Estamos todos enfermos”, le dicen desde adentro. “Vete sino quieres enfermar”. “Prefiero la enfermedad a la soledad”, contesta la mujer. Y las puertas del infierno se abren para recibir a quien el destino a concedido la virtud que algunos desean pero a ella no le importa perder.

El veneno de la imagen

Tenemos que purgar con la palabra el veneno de la imagen que se cuela por nuestros ojos.