De lexias, mecanografías y palimpsestos

Lexia. Antes era la hoja de papel en blanco. Ahora es la pantalla en blanco. Incluso, a veces, es sólo un fragmento de esa pantalla.

Negro, blanco, cuadriculado o rayado, el espacio de lectura/escritura requiere de bordes que detengan a la mirada de nuestro pensamiento de empezar una lectura/escritura sin fin.

Una hoja de papel sin bordes, un monitor sin marco: leer o escribir ahí sería sinónimo de muerte.

Mecanografía. Antes era la tinta. Ahora son los pixeles. A veces esos pixeles se vuelven tinta. Pero ya no son una vez sino múltiples veces: el original a desaparecido.

Toda escritura es mecanográfica: hasta la pluma del ganso es una máquina. (O los dedos de la mano, si se les usa con cuidado.) Otras lexias. Antes eran los pies de página o la bibliografía de referencia. Ahora son los hipervínculos.

Palimpsesto. Antes los borrones, tachaduras y correcciones quedaban registrados. Ahora desaparecen como si nunca hubieran existido. El camino que nos trajo aquí no existe porque hemos perdido el rastro que dejaron nuestros pasos.

Tú, lector, no sabrás nunca cómo llegue a estas palabras. Yo, escritor, acabaré olvidándolo.

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