Generación zapping, generación copy-paste

El zapping es la acción de cambiar de un canal de televisión a otro con el control remoto. Generalmente el cambio se da rápido y con el fin de explorar la programación de los diferentes canales con que cuente dicho televisor.

O mejor dicho, eso era el zapping. Hoy, el zapping es una cultura y el rasgo esencial que marca una generación.

Ver televisión implica casi necesariamente hacer zapping. Pero hacer zapping no implica ver televisión. Hay quien se sienta frente a la tele con el único objetivo de “zappear”. De antemano, este tipo de audiencia sabe que no verá un programa, serie policiaca, noticiario o partido de futbol. No le interesa. Se ha acercado a la caja de cristal con el único fin de ver “que hay en ella”, así, en lo general. Ningún programa en específico.

La tensión nerviosa, el estrés y la ansiedad urbana juegan un papel fundamental en este proceso. Apretar una y otra vez el botón “+”, “siguiente”, “next” o “>” es un acto de liberación, de relajación. Éste acto motor se sincroniza con la psique causando que los ojos también hagan su propio zapping.

Sí, hay un zapping en el cambio de canal y hay otro zapping en el cambio de punto focal. El telespectador zappea de un lado a otro de la pantalla leyendo, explorando la imagen, saltando de un punto a otro.

La relajación se da poco a poco. En un principio los cambios de canal pueden estar en el orden de diez a quince por minuto. Hacia el final puede alcanzar la parsimónica frecuencia de cuatro a nueve por minuto.

(A diferencia del aceleramiento en la frecuencia que tiene el sexo, en el zapping no hay clímax. Esto lo puede hacer muy frustrante.) La interfaz es el mensaje. La percepción de la interfaz genera conocimiento. Toda interfaz abre posibilidades de estructuración y manejo de información. Aprender a usar una interfaz es volver a la educación infantil: aprender a usar la plastilina o arcilla y descubrir que el mundo puede ser modelado. Recortar, pegar para aprender que el mundo puede ser compuesto. Resolver el rompecabezas y descubrir que el mundo puede ser armado. Enseñarse a dibujar y maravillarse de poder convertir el mundo en trazos de lápiz.

El adolescente aprendió a zappear en la televisión y ahora quiere zappear al mundo.

La manera en que nuestro cerebro aprende a manejar la información con una interfaz hace que el cerebro cambie su manera tradicional de pensar. La interfaz nos presenta la información estructurada. Una vez que la información se va –porque esa información deja de servir– queda la estructura. La mente busca llenar la estructura con nueva información.

La generación del zapping se acostumbró a zappear. Busca zappear en la realidad. Dominada la tele, aplica el zapping a todo. Zappea de un comic o tebeo a otro tan pronto el personaje de uno comienza a no gustarle; zappea entre libros porque lo nuevo ya no es Entrevista con el Vampiro sino El Código Da Vinci; zappea entre novias o novios, lo importante es conocer gente; zappea entre música, bandas de rock y géneros, como la programación de MTV; zappean sus intereses y ayer quiere irse de aventura fuera del país y mañana prefiere seguir en casa de los padres; la moda es el zapping del consumo: ropa, zapatos, accesorios, inutilidades… El zappeador ha aprendido que cuando algo no le gusta hay que cambiar. Basta un botón y lo que está ante sus ojos desaparece.

Gran parte de la información presentada a través de los medios de comunicación masivos tradicionales (radio, televisión, cine, diarios, revistas) ya ha hecho propias las maneras de percibir y conocer de esta generación del zapping cultivada desde los ochenta. Los programas de televisión, por ejemplo, intentan hacer el zapping dentro del mismo programa, saltando de una información a otra, cambiando de conductores o personajes cada minuto, haciendo llorar antes de un comercial y provocando risas al regreso. Intentan ser muchos programas en uno solo para satisfacer la necesidad de cambio en las nuevas generaciones.

Decíamos de jóvenes que “cambiábamos de canal” cuando una plática dejaba de hablar de futbol y empezaba a comentar la nueva película.

Pero hoy aparece una nueva generación por un nuevo fenómeno de comunicación masiva y la interfaz que la presenta. Es la generación del “click and drag” o “click y arrastrar”, del “copy and paste” o copiar y pegar, del “undo” o deshacer, de “windows” o ventanas, de los “links” o ligas, de los emoticones, del “zoom in/out”, del reiniciar, recargar, de la memoria RAM, del disco duro, Google… Dice un joven con respecto a otro que cuando habla parece divagar demasiado y no llegar a nada: “a este tipo se le degrada el sistema; a veces me dan ganas de darle un Control+Alt+Supr para reiniciarlo”.

Nos cuenta otro joven después de cometer un error irreparable sobre la hoja de papel: “al meter la pata quise darle “undo” o deshacer pero me dí cuenta que con el papel y las tijeras no se puede”. (Esto lo he escuchado por terceras personas sobre embarazos no deseados pero me resisto a creerlo.) Uno mas cuenta: “cuando vi que había una puerta al fondo del pasillo me dieron ganas de darle click para que se abriera y ver que había adentro pero no se pudo y tuve que hacerlo directamente con mis manos”.

Algunos medios masivos tradicionales comienzan a adaptarse a los requerimientos de la nueva generación.

Unos dan opción a la versión digital, anuncian su página web “donde podrá encontrar más información al respecto” (diarios, periódicos); otros crean rutas y patrones similares a un viaje virtual de inmersión similar a un juego de Playstation o Xbox (en ello empieza a aparecer una nueva crónica periodística que vale la pena analizar con detalle); fragmentan los contenidos y buscan hacer módulos o unidades autocontenidas, léxicas, que pueda uno ver o leer sin necesidad de tener demasiados antecedentes (escenas dentro de series de televisión que puede uno disfrutar sin saber nada sobre el programa, secuencias dentro de películas que son como cortometrajes dentro del largometraje); hacen mil y un referencias a mil y un fuentes informativas de mil y un maneras (Los Simpson y su interminable red de relaciones con otras series, películas o con ellos mismos); programas “multitask” o multitarea en los que dos o tres eventos pasan de modo simultáneo (en los deportes esto empieza aunque los realities ya lo dominan).

El receptor del mensaje de la interfaz es también su mejor emisor. La generación del zapping es la que está ahora haciendo radio, cine y tele. La generación del copy-paste empieza a ocupar los escaños de producción, dirección y creación.

Empezamos a vivir la era de los nuevos zapperos: la generación del los copypasteros, linkeadores, googleadores…