Noche cero (fragmento de una novela que no fue)

Luna que escapa, como siempre, a ser atrapada por la cámara amateur.No sé cuántas noches faltaban para que te casaras y nos separáramos para siempre. No se cuántas noches había en el poco más de un año que faltaba para tu boda. Pero en el lenguaje secreto de los amantes que se despiden bajo la luz de un farol una noche de invierno, eran las mil y una noches.

Mil y una noches antes de que se agotaran para siempre tus cuentos, de que me dijeras de repente “no tengo más que contarte, mis historias han concluido” y te entregaras a la condena de la muerte.

Y con tu muerte, también la mía, porque no hay amante que no muera al morir su pareja. No importa si sigue viviendo, habrá muerto y renacido en otra cosa pero nunca será el mismo que era antes de la separación inevitable.

¿Y pensar que ese es el destino de todos los amantes? Sí, aunque no lo creas y él no lo entienda, también el otro y tú se separarán algún día. No hay eternidad en el amor, solo ilusión. Alguno tiene que morir primero. O irse primero.

Cuántas veces no escucha uno al amante después de la separación decir que su pareja de tantos años ha cambiado mucho. Decir, incluso, que la desconoce. ¡Claro que la desconoce! No es ya la misma. Algo se muere en el camino. Si no es la esencia completa del hombre o mujer que nos deja o dejamos, es por lo menos una parte fundamental de sí misma.

Pero me estoy adelantando. Mil y una noches me contarás tus relatos y yo escucharé absorto. Mil y una noches tendremos el sexo que se tiene a sabiendas que puede ser el último. Mil y una noches te haré hablar y decirme algo mientras estimulo tu cuerpo hasta el orgasmo. Mil y una noches tú me dirás que te penetre una vez más antes de irnos de nuestro motel barato. Mil y una noches nos bañaremos juntos antes de regresar al mundo del que hemos escapado. Mil y una noches nos quedaremos con ganas de estar juntos un rato más, de esos ratos que duran toda la vida sin que la vida pase realmente. Mil y una noches faltan para que estas mil y una noches se acaben y se destruyan en mil y un pedazos.

Otro fragmento de Noche cero. [Borrador para una novela que no fue. Escrito por ahí del 2007.]