Appendix philosophicus

Dejemos los conceptos a un lado. Olvidémonos de la posibilidad de un ego. Ya no discutamos más el fantasma lacaniano. Ni siquiera nos atrevamos a explorar una metafísica del sueño. Hay una realidad innegable, una existencia incuestionable cuando se siente el dolor en las entrañas y el médico de guardia diagnostica apendicitis. La filosofía no tiene cabida en el cuerpo. Nunca la tuvo pero no nos quisimos dar cuenta.

Podemos debatir por días o semanas el ser o no ser de ese ego, fantasma o sueño. Pero basta un par de horas para que la apendicectomía termine con éxito y se nos aparezca la realidad más real de todas: una parte de nuestro ser físico se ha ido a la incineradora de desechos orgánicos hospitalarios.

Una parte de nosotros nos deja. Y no es metáfora.

Peso menos, soy menos. Y mientras me recupero, me importan cero el ego, el fantasma y el sueño.

Adios a la familia Kodak; bienvenida la familia Photoshop

En los últimos cincuenta años pasamos del paradigma de la "familia Kodak" al de la "familia Photoshop". Es decir, si en un momento era el cuadro familiar tradicional, padre, madre, hijos, todos como en foto de anuncio de revista, ahora pasamos al de una familia dinámica en la que hay que estar adaptando las fotos familiares, agregando a la foto el recorte de los miembros que no están presentes físicamente en el momento del evento o celebración, o borrando los que han dejando de formar parte de la misma. La familia a dejado de ser una composición estática para pasar a ser un sistema dinámico.