Variaciones sobre Dhammapada (I,1-5)

Nuestra mente define nuestras experiencias, las dirige, las lleva acabo.

Nuestra mente define nuestras experiencias, incluso la experiencia de lo que soy.

Soy, por lo tanto, una definición de mi mente.

Soy una invención de mi mente.

Soy lo que mi mente quiere que sea.

Nuestra mente define nuestras experiencias, las dirige, las lleva acabo.

Nuestra mente define nuestras experiencias, incluso la experiencia del “Soy”.

“Soy” es una definición de la mente.

“Soy” es una invención de la mente.

“Soy” es lo que mi mente quiere que sea.Soy consecuencia de mis procesos mentales, de la mente-máquina, de la mente-movimiento, de la mente-viento.

Por eso, lo que soy es siempre frágil: depende de la mente, de sus estados, tribulaciones, colores, neurosis…

Es fácil creer que soy una realidad que mi mente percibe cuando soy una entidad que mi mente crea.

Un planeta existe independientemente de que lo perciba la mente. Más aún, un planeta existe aún si no existe una mente que lo perciba.

Pero yo no soy sin mente por la sencilla razón de que no soy en realidad, soy en la mente.

Mi mente me ha hecho creer que soy real. Y no.

Soy un engaño de mi mente.

Soy una ilusión de mi mente.

“Soy” es una ilusión de la mente.

“Soy” es un engaño de la mente.Si mi mente se agita, enreda y desdibuja, soy agitado, enredado y desdibujado.

Si la mente se enoja, maldice y odia, “Soy” es enojo, maldición y odio.

Si la mente se calma y pone feliz, soy calmo y feliz.

Si la mente es quieta, pacífica y amable, “Soy” es quieto, pacífico y amable.

«Soy al que molestan, hacen enojar, sufrir… » Pero no pueden molestar, hacer enojar, sufrir a “Soy” porque “Soy” no existe, es un producto de la mente.

Darse cuenta de que “Soy” no existe, de que no hay “Soy” es darse cuenta de que no soy a quien molestan, hacen enojar, sufrir…

Si no soy, los problemas tampoco.

(Estas son variaciones libres sobre los primeros fragmentos del Dhammapada —específicamente el famoso capítulo primero, fragmentos del uno al cinco—. En su oportunidad, reescribir un texto con nuestras propias palabras ayuda a entenderlo mejor. Ese fue el objetivo de este ejercicio.)