Babel

Los recuerdos son una forma de olvido. Recordamos, construimos historias de nuestro pasado para darles una forma definitiva con la cual podamos archivarlas.

La verdadera memoria es caótica, dinámica, un proceso continuo de significaciones, resignificaciones y contra significaciones. La memoria es como un mercado, bazar o tianguis en la calle de una gran ciudad frontera: decenas de comerciantes y marchantes hablando al mismo tiempo sobre miles de mercancías, debatiendo sobre valores y precios, en diferentes idiomas, dialectos o caló. La memoria es un Babel que no termina.

Pero algo necesitamos reestructurar de todo ese caos para poder mantener un orden. Lo que llamamos comúnmente memoria es un mero ejercicio de mnemotecnia, de indexación. Cada que quisiéramos recordar algo tendríamos que hacer un gran esfuerzo por armar el rompecabezas de nuestro pasado. Por una economía de la mente o la conciencia, si lo hacemos una vez no lo volvemos a hacer otra. Por eso, una vez armado el recuerdo lo mantenemos así, igual. Fotografía en álbum familiar. “Así lo recuerdo, así pasó, ya no voy a cambiar ni a cuestionar nada”, decimos.