El amok según Stefan Zweig

En el relato “Amok” de Stefan Zweig, el personaje que narra la historia en primera persona, explica en dos momentos lo que es el amok (y del cual les he platicado en “El espíritu del malvado tigre ante la neuroley”).

Vale la pena leerlo ya que su descripción es superior a la de cualquier manual o enciclopedia. La literatura supera el lenguaje técnico:

«¿Sabe qué es el amok? —¿Amok?… Creo recordar que se trata de… una especie de embriaguez entre los malayos —Es más que una embriaguez…, es una locura, una especie de rabia humana…, un ataque de monomanía homicida, insensata, que no se puede comparar con ninguna intoxicación alcohólica… »
Y más adelante:
«Pues bien, el amok…, sí, el amok es esto: un malayo, un hombre cualquiera, sencillo y de buena pasta, bebe su brebaje…, está ahí sentado, abúlico, indiferente, abatido…, igual que yo estaba en mi habitación… y, de repente, se pone en pie de un salto, coge su puñal y sale corriendo a la calle…, corre en línea recta, siempre derecho…, sin saber adonde… Todo cuanto se interpone en su camino, hombre o animal, él lo abate con su kris y el delirio de la sangre lo vuelve aún más furioso… Mientras corre le sale espuma de la boca, aúlla como un loco…, pero sigue corriendo y corriendo, no mira a la derecha ni a la izquierda, corre lanzando gritos agudos, con su ensangrentado puñal, siguiendo siempre esa misma y espantosa línea recta… Las gentes de los poblados saben que ninguna fuerza puede detener al loco homicida…, de modo que, cuando lo ven, previenen a los demás con gritos de: «¡ Amok, amok!», y todo el mundo huye…, pero él corre sin oír, corre sin ver, derriba todo lo que encuentra a su paso…, hasta que lo matan de un tiro como a un perro rabioso o cae él mismo, exhausto, echando espuma por la boca…»
La edición de Acantilado reúne siete relatos bajo el nombre de éste.

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