La mejor música es la que se puede inhalar.
El perro de Cantor
El amor que se puede llegar a tener por otro ser humano es infinito. A los hijos, por ejemplo, se dice que se les ama infinitamente.
Confundidos, hay quienes se preguntan, con insistencia crítica, recelosa incluso, cómo es posible el uso de la palabra amor por aquellos que amamos a los animales –perros, mascotas.
A veces incluso parece que nos ven como si los amantes de los animales fuéramos traidores a la especie humana, como si nos hubiéramos pasado al bando opuesto de la carrera evolutiva.
En realidad es muy sencillo de explicar. El amor por otro humano –un hijo, por ejemplo– es infinito. El amor por un animal –mi perro, por ejemplo– es sólo el uno por ciento de ese infinito (poniéndonos mezquinos).
El asunto es que el uno por ciento del infinito sigue siendo infinito. Un infinito más grande que el otro, pero infinitos al fin y al cabo.
traficantes de tiempo
día a día pueden verse diferentes nuevos servicios, plataformas o apps para tan diferentes usos y propósitos que solo me hacen pensar en el tiempo limitado que un usuario, consumidor o una audiencia pueden tener para siquiera conocer la oferta presentada, ya no digamos dedicarle un poco de atención o probarla. llegar a los early adopters, heavy users, entusiastas o reseñistas (explícitos o no) de cada canal, producto o ventana, es muy importante para cualquier marca.
por ejemplo, hay tantas causas sociales muy relevantes a nivel mundial y de afectación local, que con un mínimo de apoyo o donativos pueden cambiar. sin embargo, son estrategias como el ice bucket challenge las que logran que una audiencia les dedique parte de tiempo que ya dedica de por sí a redes sociales. esto nos dice que el valor o relevancia del producto o mensaje es menos importante que su la mercadotecnia que lo circunda.
lo que debe quedar claro para cualquiera es la regla de oro para la oferta de productos, servicios o contenidos: el tiempo de lo usuarios, consumidores o la audiencia no se crea ni se destruye, solo cambia de canal.
nadie va a gastar más dinero o tiempo del que gasta en tu producto, servicio o contenido. a lo que puedes aspirar es a una participación de ese tiempo o dinero limitado. ya sea que lo consigas del canal, mercado o ventana correspondiente o de otro.
divago, solo divago.
Desnudo (dibujo)

La maldición del mono infinito
Escribo esto en un café, directamente en la tableta electrónica. Ya lo he hecho antes, pero es la primera vez que lo hago sin un teclado externo. Escribir en la pantalla, una vez superando algunas cuestiones técnicas es relativamente práctico. Una experiencia distinta. Tal vez la escritura es diferente. Una gran ventaja que no hay que subestimar es la posibilidad de hacerlo sin necesidad de estar en un escritorio. Esto cambia no sólo por cuestiones técnicas y funcionales sino por el contexto que rodea a la escritura y el grado de formalidad de la misma.
Esto es, sentarse en un escritorio, mesa y teclado conlleva cierta formalidad ritual diferente a hacerlo en la tableta. En la tableta me siento mas en contacto directo con el flujo de lo que escribo. En ese sentido no sé si el tono, la voz, el timbre cambian. Como cuando uno escribe en cualquier sistema de mensajería a diferencia de un email o incluso mentalizarse para escribir una carta.
¿Es posible escribir un texto mas largo en este aparato? ¿O en su defecto, mas que la extensión (ya que he escrito cosas largas aquí), contenidos mas intensos, mas desarrollados?
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