¿Qué tienen en común seres queridos, celebridades y candidatos?

Me encontré con un artículo científico que por primera vez hace un estudio de un tema que puede ser interesante para reflexionar en estos tiempos, y ahora van a ver a que tiempos me refiero.

Richard Harris, psicólogo cognitivo de la Universidad del Estado de Kansas y profesor de psicología, hizo un estudio de nuestra relación con celebridades y figuras públicas, llegando a la conclusión de lo importante que se vuelven éstas en nuestra vida diaria, y por lo tanto, el tipo de reacciones que provocan en nosotros de lo que va pasando en sus vidas.

Pensemos en las reacciones a la boda de una celebridad, o mejor, la muerte de un cantante, actor, escritor… Cualquiera de nosotros puede pensar en alguna muerte de celebridad o figura pública que haya sido impactante. Recientes, por ejemplo, Amy Winehouse, Whitney Houston, Steve Jobs, Carlos Fuentes, qué se yo. Quizás más de alguno se ha preguntado, ¿cómo es que me afecta tanto la muerte de alguien que no conozco a veces más que alguien que si conozco?

Y es que si pensamos simplemente en el tiempo que le dedicamos a relacionarnos con estas personas o personajes, a veces es más que aquellos parientes que vemos solo en las bodas y funerales.

El profesor Richard Harris pone de ejemplo la serie de Friends, que pasó al aire durante diez años. Muchas de nuestras amistades o conocidos duran menos tiempo en nuestras vidas.

Quien escuchó una y otra vez los discos de Amy Winehouse, por ejemplo, es normal que haya sentido su muerte, porque había convivido con ella, bueno, no con ella directamente, pero con sus interpretaciones, y por lo tanto nuestra mente, nuestro cerebro, tenía un lugar para Amy Winehouse igual que el que tiene para la tía Petra.

O por ejemplo, quienes han leído a Carlos Fuentes, en cierto modo escuchaban su voz internamente, la mente construye en el imaginario a un autor.

Con sus variantes, pero lo mismo pasa con un Steve Jobs, por ejemplo, o los personajes de una novela que hemos leído durante varios meses, pero que hemos conocido sus vidas a través de la literatura.

Y bueno, todo esto, además de aclararnos que en la muerte de una celebridad importante para nosotros existe un duelo que hay que superar y es como cualquier otro duelo, está la relación diaria no solo con las celebridades, sino con las figuras públicas.

¿Qué pasa cuando hemos visto o seguido durante tanto tiempo y de modo tan intensa la vida de un candidato? Si congeniamos con sus ideas, sabemos de su vida privada,  pues vamos formando mentalmente a un personaje en nuestro cerebro, es normal que se convierta en casi un pariente para nosotros. O más, si comparamos cuánto hemos convivido con los candidatos a la presidencia estas últimas semanas y cuánto sabemos de ellos, incluso cosas que a lo mejor no quisiéramos saber, hemos convivido con ellos mucho más que a esos parientes que vemos solo en bodas y funerales.

Esto nos puede llevar a entender el porque muchas veces la defensa de las ideas o acciones de un candidato puede ser un tema tan íntimo para las personas. Cuando critiquemos a una figura pública y veamos que alguien es sensible al tema, recordemos que no estamos criticando a un desconocido, sino tal vez al equivalente del tío Pepe de esa persona.

Liga del artículo: Seeking Solace: Celebrity Deaths Often Have Pronounced Effects On Their Audiences.